JOSEPH LINDON SMITH (1863–1950)

“Conduje hasta Guiza, y no hay palabras que describan lo que pensé cuando al borde de aquel desierto amarillo vi mi primera pirámide. Luego fui a sentarme en la arena caliente a mirar la cara mutilada y maltrecha de la Esfinge, como tantos millones de seres humanos lo habían hecho antes que yo [...]. Sabía que volvería, una y otra vez.”

Joseph Lindon Smith, en su primera visita a Egipto, 1898.

De: Tombs, Temples, and Ancient Art: Memoirs of Joseph Lindon Smith


 

Joseph Lindon Smith pinta dentro de la mastaba de Mereruka, la tumba privada más grande del Viejo Reino. Detrás se ve la estatua a escala natural de Mereruka a través de una gran puerta falsa.

 

Miembros del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago copian inscripciones en la mastaba de Mereruka. Foto hacia 1934.

Por más de cincuenta años, bajo el resplandor y el calor del sol, o en la tenue luz de tumbas subterráneas, el pintor Joseph Lindon Smith recreó en lienzos los relieves tallados en piedra de los monumentos del antiguo Egipto. Smith viajó por primera vez a Egipto en 1898, donde conoció a varios arqueólogos europeos y estadounidenses, entre ellos el Dr. George Reisner, líder de la expedición conjunta del Museo de Bellas Artes de Boston y la Universidad de Harvard en Guiza, para la cual trabajó desde 1910 hasta 1939.


Mucho antes de que se difundiera la fotografía a color, Smith reprodujo con gran precisión la escala, los colores y las condiciones de los relieves pintados en piedra caliza que decoraban los interiores de las tumbas. Sus pinturas, que estuvieron expuestas en las galerías egipcias del Museo de Bellas Artes de Boston, fueron un medio de documentar y divulgar los descubrimientos arqueológicos.

Poco conocido hoy en día, Smith tenía fuertes vínculos con Nueva Inglaterra y había recibido una extensa educación artística. Nació en Rhode Island en 1863 y estudió en la Universidad Brown, en Providence, y luego en la Escuela del Museo de Bellas Artes de Boston. Como muchos artistas de finales del siglo, continuó sus estudios en París, en la Academia Julian.

Tanto en su país como en el extranjero, Smith se relacionó con prominentes artistas y escritores de principios del siglo XX —Rockwell Kent, Rudyard Kipling, Amy Lowell, John Singer Sargent y Louis Comfort Tiffany, entre otros— y con sus colegas de la colonia artística de Dublin, New Hampshire. Su amiga Isabella Stewart Gardner quiso que fuera el director de su nuevo museo, pero Smith rechazó la invitación porque no quería interrumpir su carrera de pintor.

Hoy las pinturas de Smith son apreciadas como un valioso documento del arte de una civilización perdida, pero también como recordatorios de esa época fascinante en que, una vez más, los tesoros del antiguo Egipto quedaron revelados ante el mundo.

¿Sabías que...?

Los artistas del antiguo Egipto hacían sus propias pinturas mezclando tierra, piedras pulverizadas, minerales, tiza, carbón y cenizas con agua, goma del árbol de acacia y claras de huevo.

Créditos fotográficos: Foto de Joseph Lindon Smith por LF. Thompson, 1934. Foto de excavación cortesía del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago.

Este proyecto de traducción ha sido posible gracias a una subvención de la Greater Worcester Community Foundation y fue creado por estudiantes de Fitchburg State University en colaboración con el personal del FAM.